lunes, 12 de noviembre de 2012
Mi tristeza y yo
Hoy desperté decidido a abandonar mi tristeza. Así que me levanté, bañé y arreglé para salir. En el umbral de la puerta volví para ver a quien dejaba atrás y de quien hoy me despedía.
Y allí estaba ella. Me miraba con su ojos de siempre, pero su mirada era diferente, había algo de niña que nunca había visto ni mucho menos imaginado. Parecía casi emocionada por mi partida y entonces comprendí. No podía dejar a mi tristeza, al final de cuentas era mi hija con la soledad, y un padre nunca debe abandonar a sus hijos, son ellos quienes deben elegir cuando dejarnos.
Así que tomé a mi tristeza de la mano, preparé un café y nos fuimos a leer un libro de cuentos de Borges.
Ubicación:
0 Avenida, Guatemala
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